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El Uso de las Hierbas y
de las Especias en el Hogar
“Una
de las historias de Ruiz tiene un sesgo especialmente simbólico. Habla de una
mujer que gastaba veinticinco pesos al día en flores, y menos de dos reales
en el pan de sus hijos. Su vileza no residía enteramente en una equivocada asignación
de los fondos familiares: colocaba grandes cantidades de flores, cubiertas de
ámbar y rociadas de perfume, sobre la ropa y los muebles para mitigar los malos
olores.”
De
:”FLORES PARA EL REY, La expedición de Ruiz y Pavón y la Flora del Perú (1777-1788)
LA FORMACION
DEL HERBARIVM
Poco
tiempo después que le tomara el gusto a la reproducción de plantas para nuestro
jardín, y ante la escasez de este tipo de especies en el mercado, decidí abrir
un vivero dedicado al rubro de las aromáticas, medicinales y culinarias al cual
bauticé HERBARIVM en referencia a los antiguos y primeros manuales botánicos.
La idea llevó a informarse al respecto y me convertí en ávida lectora de todo
lo que se refiriera a las tan amadas hierbas.
Cuando ya
instalado llegó la época de poda , incluso después de aprovechar el máximo de
ella en su reproducción, se perdían preciosos aromas, colores, sabores y formas
en pétalos, flores ya secas, hojas y semillas. Caí en cuenta que todo esto se
podía reciclar.
En
tiempos anteriores, cuando no se tenían las comodidades de nuestra era moderna,
la gente, sobre todo la dueña de casa, sabía que durante el verano había que
cosechar y guardar para el invierno. Así pues, frente a los malos y rancios
olores de una casa imposible de ventilar por el frío, se recurría a los potpourri,
que no eran sino la mezcla de pétalos y hojas de plantas aromáticas. Estos se
ponían en diferentes vasijas por toda la casa e incluso debajo de las alfombras,
para que al caminar sobre ellas se estimularan los aceites de la mezcla y estos
aromatizaran las habitaciones.
Otro
tipo de mezclas se hacían para quemar en la chimenea, juntándolas con los leños
(la palabra “perfume” viene del griego “pro-fumo”, que significa “a través del
humo”) . También se aprovechaba el potpourri para perfumar y suavizar el agua
de las bañeras, que por esas épocas se usaban tan sólo el día domingo lo que
constituía un ritual muy especial dentro de la vida semanal .
Los
aromas buenos o malos son casi siempre evocativos; gracias a ellos uno puede
trasladarse sin dificultad a diferentes momentos vividos : los malos nos prevendrán
recordándonos la ingrata experiencia, al punto de ayudarnos a sobrevivir y los
buenos nos harán gozar nuevamente con el recuerdo. Desgraciadamente la contaminación
ambiental en que hoy en día vivimos, distrae la sensibilidad de nuestro olfato.
Acuérdese
de OLER, siéntese en algún tronco o piedra, respire profundamente y goce. Duerma
una siesta bajo una higuera o descanse echado sobre un prado recién cortado.
Cuando al atardecer regrese de sus labores, siéntese un rato en la terraza y
huela como cae la noche. Si tiene plantas aromáticas, generalmente esta es la
hora “mágica”. Los árboles frutales llenarán la atmósfera primero con sus flores
y después con el delicioso aroma de la fruta madura.
Y en la
noche, mientras duerme, todos sus sentidos se adormecerán también, menos el
olfato. (Curiosamente, este sentido sólo se adormece cuando estamos enfermos
y no necesariamente con un resfrío o gripe; puede deberse a diferentes situaciones.)
Nuestro sentido olfativo es 10,000 veces más sensible que el del gusto, tacto,
vista u oído. ¡Gocémoslo!
Después
del 24 de junio, los días empiezan a crecer en horas luz y la naturaleza empieza
a despertar muy de a poquitos. El reino animal y vegetal va saliendo de su letargo
invernal y eso implica diferentes peligros tanto de depredación como de extinción
de la especie. En la primavera, todo lo animal (incluidos nosotros) y vegetal
emite en mayor cantidad una sustancia odorífera llamada feromona. Las feromonas
ayudan a los animales a oler a otros animales que pudieran significar pelea
o peligro para su especie. Las plantas y los animales usan también las feromonas
como atracción sexual para prolongar su existencia. Si estamos en el campo en
esa época, sobre todo en un día tibio de sol, podremos gozar de la experiencia
olfativa de toda la naturaleza en su máximo esplendor. Después de una noche
de lluvia, abramos temprano las ventanas para oler el aire nuevo, limpio. Si
tenemos jardín o vivimos en el campo, nos daremos cuenta que la tierra realmente
agradece el regalo del agua. Vayamos al árbol más añoso que tengamos cerca y
olamos su corteza húmeda. Estrujemos una hoja entre los dedos y veremos cuanta
química hay en ella.
Desde
muy temprana edad he sentido fascinación por todos los olores en general. Salvo
lógicas excepciones, tanto dulces como amargos me gustan y creo que esto ha
contribuido en gran medida a mi afición tanto por la jardinería como por la
buena cocina.
Amo
mi casa pues es mi refugio, aquel al que llego cansada y me recibe amablemente.
Todas nuestras cosas familiares y queridas la decoran; cosas que hemos recibido
de nuestros padres y que estuvieron en la familia por mucho tiempo, otras buscadas
y encontradas con dedicación y alegría, algunas hechas por nosotros mismos,
cada una con su historia. Pienso que el hogar debe oler tan bien como luce.
Cada habitación tiene su olor característico... Tenemos Potpourri y Naranjas
Aromáticas por toda la casa y los cajones y armarios llenos de Saquitos Aromáticos
y Trenzas de Lavanda, con lo que cada vez que cambiamos sábanas y toallas, la
parte más privada de la casa huele deliciosamente fresca.
Me
encanta el olor del café recién pasado y el del jugo de naranja en las mañanas
y el del whisky, madera, tabaco y vino cuando paso cerca a donde se guardan.
Trato siempre de tener la casa llena de flores frescas; las primeras, el dulce
aromo en julio y agosto. Las calas y frescias en septiembre. Los narcisos y
juncos , las azaleas y rododendros en octubre, las peonías en noviembre, La
canela y especias en diciembre, las azucenas rosadas en enero, el mar en febrero,
la madera de los lápices y el olor del papel en libros y cuadernos nuevos en
marzo, la jalea de membrillo en abril, las rosas de Damasco en mayo, el humo
de leña en junio...¡Todo huele a algo! Para qué hablar de los aromas provenientes
de la cocina... cuando después de una buena comida, de esas con guisos enjundiosos
que demoran toda la mañana en cocerse a fuego lento, la casa entera tiene la
armonía aromática de una sinfonía hecha de todos los olores antes mencionados,
juntos.
Quisiera
que esta fuera una invitación a abrir todos vuestros sentidos a lo que la naturaleza
a nuestro alrededor (fundo, parcela, jardín, jardinera o maceta), nos brinda
todos los días. No pasemos frente a un árbol o una planta sin apreciar su follaje
en el verano o su desnudez en invierno; lo rugoso o liso de su tronco o tallo,
la fragancia, forma y color de su flor o su fruto. La fauna que lo utiliza para
descanso, casa o comida, también merece atención y admiración. Y llevemos en
lo posible el ciclo natural a nuestros hogares; su magia nos dará paz, armonía
y felicidad.